por Natalia Coluccio
Una termina de leer la novela y se pregunta cómo pensar el libro. Para pensar Nueve caminos de un millón hay que entrar en el terreno de lo múltiple. De todo lo posible. Salir de la concepción de la lógica arbolada, lineal, pegada a la dicotomía para llegar a lo rizomático.
El concepto de rizoma lo propone Deleuze en su libro Mil Mesetas. Leamos el concepto de rizoma en palabras del autor:
El sistema - raicilla, o raíz fasciculada, es la segunda figura del libro, figura que nuestra modernidad invoca con gusto. En este caso, la raíz principal ha abortado o se ha destruido en su extremidad; en ella viene a injertarse una multiplicidad inmediata y cualesquiera de raíces secundarias que adquieren un gran desarrollo
Rizoma es un modo de pensar que se contrapone a la forma bivalente de pensamiento que nos caracterizó por siglos. Rizoma es otra manera de ver el mundo y sus cosas. La concepción rizomática del mundo tiene que ver con superar la forma “arbolada” para no reducir las cosas a opuestos.
El sistema árbol no sirve para pensar esta novela, en cambio, si la pensamos de forma rizomática podemos empaparnos de la multiplicidad de sentidos de la novela. Sabemos que hay una estafa. Y esta estafa se propaga en una multiplicidad de versiones, contradictorias, en distintos lugares del mundo, en diferentes ámbitos, con distintas consecuencias. Unos personajes se topan con una valija y se operan, otros tienen relación con la estafa a través de un abuelo. Otros vivieron la estafa y cuentan el engaño completo. Otros dos personajes viven con casi el mismo nombre –solo una h muda parece separarlos- pero con distintas historias.
La novela propone una manera de acercarse a la vida contemplando todos sus matices; a los que no llegamos desde el sistema árbol, ligado a una imitación posible del mundo. Nueve caminos de un millón es una forma de apropiación del sentido tomándolo como una estructura de varias dimensiones.
Si el lector espera encontrar a través de los capítulos una historia narrada en forma cronológica se verá decepcionado. En esta novela encontrará raicillas diseminadas a través de lo capítulos, desprendidas de una supuesta raíz principal que ya no existe. Esta raíz principal es una estafa que habría ocurrido. Las raicillas son la multiplicidad que se alude al comienzo, las versiones sobre un mismo hecho.
El sentido rizomático de Nueve caminos de un millón está dado en parte por el de una cadena de sucesos ordenados sin una narración lineal. No puede hablarse de un tiempo único en el que está narrado la novela. Los capítulos no se suceden según el tiempo cronológico. Al contrario, el libro comienza en este siglo para terminar doscientos años atrás.
Para llegar al sentido de la novela el lector debe tomar las piezas que brindan los capítulos para formar el puzzle del que se habla en el prólogo: cada pieza solo toma sentido al unirse a las otras, y se conforma un sentido único en el campo de lo múltiple representado por las piezas.
Es una novela para buscar relaciones entre capítulos y personajes pero no buscar una sola lectura posible. ¿Por qué el mismo personaje no puede tener dos vidas? ¿Por qué el mismo botín no podrían haberlo encontrado dos personajes diferentes en distintas épocas? En nueve caminos de un millón la contradicción funciona como la realidad de la novela.
Continuar siempre el rizoma por ruptura, alargar, prolongar, alternar la línea de fuga, variarla hasta producir la línea más abstracta y más tortuosa de n dimensiones, de direcciones quebradas. Conjugar los flujos desterritorializados. Seguir las plantas: comenzar fijando los límites de una primera línea según círculos de convergencia alrededor de singularidades sucesivas; luego ver si en el interior de esa línea se establecen nuevos círculos de convergencia con nuevos puntos situados fuera de los límites y en otras direcciones. Escribir, hacer rizoma, ampliar nuestro territorio por desterritorialización, extender la línea de fuga hasta lograr que englobe todo
Este punto de fuga, de desterritorialización lo cumple la estafa. La estafa es esta línea extendida a través de todos los capítulos. Se extiende tanto de los límites que aparece la contradicción como regla. A veces la estafa aparece como botín, a veces como un bolso cerca de una madre muerta, a veces como una secreta historia familiar, otra como un cambio de sexo, a veces la estafa aparece extendida en todo el capítulo mostrando los detalles de su ejecución, pero luego viene un capítulo que la cuenta diferente.
Cuando terminamos de leer la novela no podemos decir “la estafa ocurrió así”. “Sherwood fue estafado sin saberlo” o por el contrario “Sherwood fue estafado, pero con conciencia de ello”. La novela no da respuestas. Abre preguntas. Nos da la pauta de que la realidad son versiones de los hechos multiplicados por los puntos de vista. La lejanía del hecho produce esta desterritorialización, cuando se trata de contar un hecho; las miradas se multiplican al infinito produciendo infinitas posibles versiones.
Solamente podemos acercarnos abiertamente a estas versiones por medio de los conceptos de rizoma y la desterritorialización. Si se intenta reterritorializar la cronología de la novela y las supuestas contradicciones no se podrá conformar la multiplicidad que propone la novela. Pero, en cambio, si el lector se abre a través de las innumerables raicillas que propone Nueve caminos de un millón podrá acceder al puzzle conformado por los diferentes Sherwoods, dos Hermenegildo-Ermenegildo e incontables estafadores.
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