por Tomás Romero Obligado
Qué interesante es entrar en un mundo donde las cosas suceden una y mil veces. Esa es la propuesta de Nueve caminos de un millón en el que desde distintas perspectivas, se cuenta la historia de una estafa, las miradas y vidas de los estafadores, y el estafado. Cada una de esas perspectivas, crea un mundo y en cada uno de esos mundos, Sherwood siempre resulta estafado.
Pero esto nos lo dice una lectura perspicaz, ya que si bien Nueve caminos de un millón no va dirigida a un público en especial, el lector encontrará elementos de varios géneros en su recorrido de lectura. Es aquí que Luna Moró nos sorprende al transgredir de manera impetuosa el eterno dilema de los géneros literarios.
En esta nouvelle argentina hay de todo: quien guste de las biografías se encontrará con ellas, y encontrará también un policial, pero también hallará pasajes tan poéticos como las letras de Bécquer, y otros en un tono denso y pesado como la peor parte del Siglo de Oro Español. Incluso encontrará capítulos que tienden al humor negro. La variedad es tal que hacen de esta novela una pintoresca delicia literaria.
Que no se confunda la paleta caótica de estilos y fábulas con un raudal de ficción azarosa, esa es la forma en que el libro funciona: se puede leer cualquier capítulo al azar porque siempre va a estar contando la historia de la estafa, aunque desde otro punto de vista, en otro tiempo, en otro lugar que en el capítulo anterior o el que sigue…
Maravillosa novela. Se puede hacer una analogía con aquella colección de los ochenta, Elige tu propia aventura, en la que el niño se sentía con el poder de decidir sobre su propio destino o, salvando las distancias muy respetuosamente, con Rayuela, aquel quiebre exitoso de la literatura latinoamericana en el que Cortázar proponía seguir de manera irregular varias historias.
Con menores pretensiones, pero llena de encanto, Luna Moró nos muestra los caminos de nueve historias con un millón de posibilidades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario