jueves, 27 de noviembre de 2008

de todas formas, solo se trata de escribirlo



por Laura Tagliabue



La carta me contaba, además que en los últimos años nuestro hombre se había llamado tal y cual (…)

La noticia me produjo una excitación incomparable. Ni siquiera se me ocurrió pensar que, quizás, fuera falsa. (…)

Estoy por escribir por fin, la historia del robo más astuto del siglo. Es cierto: no puedo estar seguro de que haya sido así (…) De todas formas, sólo se trata de escribirlo.

Martín Caparrós, Valfierno


A principios de noviembre, Ediciones La Tramoya me hizo llegar la novela Nueve caminos de un millón de la escritora Luna Moró. Esa misma noche, sentada cómodamente en mi sillón favorito, el de terciopelo verde, comencé la lectura de la obra que sería para mí una verdadera revelación.

La fragmentación es el eje estructural de este relato. La misma no se da sólo en cuanto a lo formal y puramente externo, sino que es la esencia que le da sentido al relato, lo resemantiza, lo carga de significados.

Los sucesos se desarrollan en diferentes planos del tiempo y del espacio. Los desplazamientos son permanentes, de fines del siglo XIX hasta el XXI, de América a Europa, son algunos; otros son inherentes a los personajes, que cambian,actúan, adoptan múltiples identidades, y en algunos casos se someten a

alteraciones corporales para reconocerse a sí mismos: Alberto cambió su nombre por Paola, seguido del apellido materno…tras esa profunda renovación, la recientemente transformada en mujer, intentó asemejarse lo máximo posible a su abuela…

Todas las rupturas (estructurales, temporales, espaciales, de personajes) sin embargo afianzan lo que podríamos denominar las constantes humanas: la estafa, la búsqueda de identidad, la relación madre-hijo, los vínculos con el padre, la traición de un amigo, la infidelidad, entre tantas otras, se hallan presentes y cobran sentido en esta narración polifónica y aparentemente caótica.

La multiplicidad de voces nos abre a múltiples perspectivas que en lugar de velar las verdades, las revelan. Recuerdo “al soldado”, que parte a la guerra de Troya, pasa por la conquista de América, una expedición del siglo XVII , la Segunda Guerra Mundial y no es más que él , el soldado, todos los soldados; o a Juan, Juan de Amberes, Juan el Indiano, Juan el Romero, los Juanes, personajes de los cuentos de Carpentier. ¿Acaso los protagonistas de esta novela no son uno y a la vez todos, el estafador y el estafado, el traicionero y el traicionado, el verdadero y el falso, el que engaña y el que es engañado?

En este mosaico que se conforma con voces de diferentes discursos, ya sean éstas provenientes de géneros primarios o secundarios, hay motivos que se repiten una y otra vez y que a través de esa iteración actúan como unificadores del relato: por un lado, como mencioné anteriormente, las metamorfosis de los personajes, los continuos cambios de piel…de inmoral a profeta, de bohemio a falsificador, de vendedor de engranajes a ricachón, de Alberto a Paola, de dulce y fiel esposa a fogosa amante e infiel. Por otro lado, el “objeto”: la reliquia, el vaso, la vasija, el Santo Grial...Vemos como la proliferación de la palabra, los múltiples lexemas desencadenan en el “unica” que Sherwood desea poseer.

También le da unidad, la presencia de “la puesta en escena”, que atraviesa las historiasque se entrecruzan sin un orden aparente: escena, actriz, farza, actuación, actor, espectador, sets de filmación, entre tantas otras, son algunas de las palabras que hacen referencia a la representación escénica.

Por último, el barroquismo emerge en varios fragmentos del relato, cito:Paola decidió transformarlo en vestidor, ocupando la pared del frente, con un gran espejo rodeado de luces(…) Alberta tenía estampitas, diversas estatuas religiosas, fotos familiares, amarillentos adornos sobre delicadas carpetitas tejidas por ella misma, una radio vieja, arena en frasquitos y caracoles que habían sido recolectados junto con Alberto(…)o por ejemplo, cito: Ahí estaba, ese artefacto enmarañado y misterioso. Como un submarino flaco, bien liso y alrededor, como armadura, unas sogas y tapitas que lo recubrían, duras y brillantes…o también, (…) un instrumento tubular de color negro con la parte central de su superficie cubierta por un sistema de llaves. Lo tomé entre mis manos. El frío de sus partes metálicas contrastaba con la calidez de la madera de su cuerpo.

¿Cómo habla Sherwood sino con el horror al vacío? Cito: Sherwood comenzó a describir la vasija sin interrupción. Las frases parecían continuarse unas a otras sin ningún indicio de que hubiera pausa…Parecía una enorme oración indivisible que señalaba cada rasgo de la vasija…

La palabra traviste, cambia, distorsiona, oculta diciendo, multiplicándose y es así como “respira acompasadamente” con los hechos que nombra, que narra: la falsificación, la estafa, lo que parece ser y no es, o lo que es y parece no ser.

Para cerrar esta presentación, que espero no haya sido tediosa, les recomiendo:elijan su sillón favorito, el de arabescos, el de pana, el de la funda rústica, el de mandalas, el de la funda de Arredo, acomódense y lean Nueve caminos de un millón de Luna Moró, siempre y cuando quieran ubicarse en el doble rol de “lector y autor”, así como manifestó James Sherwood en su carta: Habían montado exclusivamente para mí una obra acabada y extremadamente precisa dándome el doble rol de actor y espectador…Realmente estos hombres lograron darme algo mucho más valioso de lo que yo pagué y por eso quiero recompensarlos…

Parafraseando ya no sé a quién, es mi deseo que se deslumbren, se maravillen, se sumerjan, se descontrolen, se identifiquen, se encuentren, se desencuentren, se falsifiquen y quién sabe cuántos se…más.

1 comentario:

Carlitos dijo...

Estuve en la presentacion que fue muy familiera y sobre todas las cosas senti un clima de mucho humor. Percibi que el nombre estaba muy vinculado al grupo, todos los integrantes tienen caminos propios. Y si un dia tienen un millon para repartir, seremos diez. Un abrazo y besos para todos. (como soy uruguayo, hasta el otro carnaval)