sábado, 22 de noviembre de 2008

big bang



por Javier Mareco

Nueve caminos de un millón, obra literaria de reciente creación, puede leerse como algo que estalla inmediatamente al ser leído por cualquier lector. Nadie podrá dar un juicio de valor con el mismo sentido, solo se tendrán certezas acerca de los nombres de los personajes y objetos o momentos que aparecen en la novela a través de los nueve capítulos.

En esta cosmología llamada Nueve caminos de un millón, la autora, Luna Moró, nos abre una puerta, solo una, la de los extrañamientos que puede percibir cada lector. Las perspectivas se mezclan y quizás las ansias de encontrar un eje nos impacienta porque solo se encuentra uno, sui generis.

Se trata de repensar que una sola historia eje que anda dando vueltas choque con algo que obstruya su paso y se disperse en este caso en nueve creaciones nuevas, pero que salieron de una sola.

A causa del gran estallido en la novela se desprenden nueve capítulos; todos con su propia independencia, su propio universo, sin que las historias se unan necesariamente una con la otra. El juego que la autora propone al lector es hacerlo vacilar constantemente, crear una atmósfera que distorsione la realidad, que produzca un quiebre en las perspectivas de las cosas.

Con el tiempo se plantearan supuestos acerca de los personajes, si son reales o ficticios, si las historias son verídicas o no. Pero quizás eso abra el camino a otros recorridos que quizás Luna Moro nunca pensó y ni tuvo en cuenta. Porque en su Big Bang lo que importa es que se sepa que el recorrido no fue casualidad, hubo algo que hizo estallar, en este caso, la culpable fue su Literatura.


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