domingo, 16 de noviembre de 2008

todo es posible




por Viviana Aleman



Un mismo evento común aparece fracturado en las historias de personajes diferentes en épocas distintas que presentan, cada uno, un juego de conocimientos y voluntades que difieren entre sí y que juegan entre la realidad y la ficción.
Cada capítulo parece registrar hechos reales, algunos mínimamente autobiográficos, con coincidencias que pueden o no ser coincidencias; parece mezclar lo ficticio con lo real en un constante juego entre lo puramente literario, lo testimonial y aún lo histórico.
Nueve caminos de un millón condensa en su título la lógica y la precisión de los hechos: de todos los caminos posibles, elige solo nueve que se desarrollan alrededor de un evento común, una estafa, fácil de ubicar en tiempo y espacio en forma individual, pero complejo dentro de la totalidad de la novela. Esta decisión provoca una incertidumbre: los hechos narrados ¿son reales o suceden dentro el ámbito estricto de la ficción?
Este juego entre realidad y ficción, estas marcas de “realidad” en la vida de los personajes, estas biografías que ponen en duda su carácter biográfico, entroncan a esta novela en una tradición de la literatura que pone en cuestión los límites entre lo que entendemos como el “mundo real” y el mundo de los personajes.
Así como Roberto Bolaño en La literatura nazi en América presenta una recopilación fragmentada de diversos personajes latinoamericanos (todos del mundo intelectual: escritores, poetas, filósofos, etc.) adscriptos al nazismo; Georges Perec en La vida instrucciones de uso nos enfrenta con el muestrario interminable de personas, animales y cosas de un edificio de viviendas y cuenta, de cada uno de ellos, sus historias; o Borges en Historia universal de la infamia, recupera las biografías de siete personajes de infausto recuerdo basadas en textos de otros autores, Nueve caminos de un millón invita a conocer una estafa relatada por distintos narradores en distintas épocas.
Alberto Roca o Paola De Narváez, Roberto Costas, Máximo Turreti, Hermenegildo y Ermenegildo Costas, Vicente Ferraro, Rolando McCornic, Javier Martín Duardo, Jim Brown, los Sherwood y Mandeta son algunos de esos personajes, que por sus experiencias y decisiones, ganaron un lugar en este libro: puede preguntarse el lector de Nueve caminos de un millón si estos personajes habitan o habitaron su mundo o son construcciones imaginadas por un autor.
Ante la pregunta, podemos aceptar la mezcla de datos verdaderos y de ficción o podemos entender que para acceder a una historia es tan válido el conocimiento como la imaginación. Y más aún: quizás tengamos que admitir que para conocer nuestro mundo, la herramienta más idónea es la ficción.

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