Hermenegildo aprovechó la pausa que hizo Roberto para sentarse nuevamente en la cama. Su padre tomó esto como un gesto de buena disposición. Retiró la silla que estaba junto a la ventana y se sentó frente a él para continuar con su relato.
-Un amigo estaba armando “un negocio” que consistía en venderle a un hombre coleccionista de unica el Vaso de Las Reliquias de la Pasión. Para ello necesitaba alguien que pudiese montar una buena representación y me eligió a mí. Una vez terminado el trabajo, con el dinero en nuestras manos, mi amigo me convenció de viajar para no dejar rastros sobre lo sucedido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario