domingo, 30 de noviembre de 2008

algo que me guiara en la oscuridad



Busqué frente a mi una referencia (podría jurar que había algo allí antes de que me cayera), algo que me guiara en la oscuridad y toqué la pared. Lo que percibieron mis dedos fue raro, se hundieron en una membrana dura y rugosa, como si se tratara de un cuero viejo y desnivelado. Deslicé dos de mis dedos un poco hundidos en el material hacia la derecha, centímetro a centímetro hasta que palpé una superficie más dura aún, quité rápido mi mano de allí y retrocedí medio paso, mi curiosidad pedía que investigara aquello. Volví a acercar mi mano hacía la pared y llegué al objeto. La parte más dura tenía una superficie lisa y en algunas partes, especialmente en el centro, presentaba unas grietas rectas y muy parejas. Pude comprobar que esas grietas continuaban hacía arriba en una perfecta línea hasta llegar a otra parte dura que cruzaba en ángulo hacia la izquierda la pieza que mis dedos habían recorrido. Siguiendo con mis manos en ese sentido esta nueva pieza, ahora en posición horizontal, noté que al fin terminaba también en ángulo con otro tramo similar, pero esta vez hacia abajo.

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