Nací el 23 de diciembre de 1897, el pase de los dólares fue justo un año antes. Sólo tres meses le habría costado a mi Padre casarse y concebirme. Querría rápido la nacionalidad argentina. ¿El acento italiano, medio perdido, que tiene, es debido a la niñera italiana que dice haber tenido? No creo, debo ser un poco italiano. Yo, que estaba tan contento con el colegio y la música, en realidad, estaba inmerso en mi mundo y nada más. Estaba rodeado de algo que no conozco, pero creía conocer. Para algunas cosas me faltó curiosidad y para otras, me sobró. Sobre mis abuelos paternos nunca pregunté, sólo supe que le dejaron la librería en la que trabaja mi Padre. Deben estar vivos allá en Italia, sin sospechar que existo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario